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miércoles, 3 de agosto de 2011

El robalo de Verónica

En 1987 yo tenía 16 años; gracias a mi primo José Reyes Venadero había entrado a trabajar en el entonces recién inaugurado club de industriales de Guadalajara, era lavaplatos aunque le llamaban al puesto con el nombre de Stewart , nunca me he preocupado en averiguar porque nombraban así a los que hacían limpieza en las cocinas y lavaban la loza y los trastos, pero bueno, era un Stewart, tenía el turno de la noche, así que ahí estaba yo en la maquina principal de lava loza adonde llegaban los platos y cristalería del comedor conteniendo los restos que no habían querido los caprichosos comensales industriales, mi trabajo era pasarlos por la maquina colocándolos antes en una canastilla para pasarlos por el chorro de una manguera a presión que les quitaba los últimos restos de comida, en el proceso uno terminaba inevitablemente empapado, de poco servía el endeble mandil de plástico que nos daban para evitar que el horrible uniforme de color gris carcelario se mojara, me habían advertido que por ningún motivo dejara que los platos llevasen restos de comida antes de meterlos a la maquina ya que ésta funcionaba con agua caliente y vapor que salía de unos ductos pequeños proclives a ser tapados con el más mínimo residuo orgánico, el supervisor cuyo nombre era Vicente añadía a su explicación un aire académico con el tono implícito de no seas pendejo, si descompones esa máquina no tendrás otra oportunidad aquí y te irás directamente a lavar el cochambre de ollas y marmitas por tu incompetencia; de alguna manera estar en la maquina lava loza era un poco más amable que estar en lavando el cochambre, eso era como el patíbulo para un Stewart, ahí también se usaba agua en abundancia que lo empapaba a uno pero con el añadido de que además había grasa y tizne; los ácidos utilizados para contrarrestarla provocaban grietas en las manos que tardaban en cicatrizar debido al exceso de agua y químicos, se usaban guantes pero estos se volvían inútiles, el agua y el jabón entraban en las grietas y aquello era doloroso. hubo noches particularmente infernales en las que los gritos del chef eran tan fuertes que flotaban por encima del ruido que provocaba el ajetreo de las horas de servicio nocturno, el chef en cuestión era un español, no he olvidado su nombre: Antonio Curto Fernández; los platos se acumulaban en los estantes y en los carritos transportadores donde los colocábamos luego de sacarlos de la maquina, de ahí los llevábamos a los resquicios de las líneas caliente y fría a donde tenían que llegar secos y limpios, si alguno de ellos iba un poco húmedo o sucio el grito atronador del chef lo recordaba así que tenía que ir en chinga a reparar el error sin decir una sola palabra, yo solo miraba temeroso al chef , era alto y delgado como un palillo de brocheta, me apuraba a salir de las líneas donde había un montón de cocineros perturbados por los gritos y comandas que se acumulaban, junto al chef casi siempre estaba el encargado de turno o souschef que lo apoyaba cantando las comandas y que hacia lo que el chef hacia cuando este no estaba, o sea: gritar. Era un señor de edad avanzada, calculo que entonces serian cincuenta y cinco o sesenta años no estoy seguro, pero bueno a los 16 años todo mundo parece grande, tenía muy mal genio y era un alcohólico tenaz, todas las noches, cerca de él había una jarra de café, de la cual se servía taza tras taza durante todo el turno después me entere por casualidad que el contenido no era café como todos creían sino brandy, el barman era su proveedor y a veces cuando le daba una buena cena este retribuía la atención sustituyendo el brandy por coñac. Quizás muchos atribuían su mal carácter a los efectos secundarios de la cafeína porque creían que lo trastornaba un poco, no sé si mas de alguno se hayan dado cuenta del engaño, yo lo descubrí por casualidad cuando una noche llevo la jarra a la maquina lava loza, al ponerla en la canastilla para lavarla despidió un olor inconfundible que me rebelo su terrible secreto , a veces el alcohol tenía un efecto benéfico en el carácter de Varo, he olvidado su nombre, creo que era Evaristo pero le decían Varo, este se mostraba dicharachero y conversaba un poco con los cocineros, casi nunca con los Stewards por supuesto, sus palabras era racionadas para nosotros, las delimitaba a darnos ordenes, sin embargo una noche relativamente tranquila en la que yo me encontraba acomodando los platos limpios en un estante un mesero llevo una charola con los muertos que recién recogía de una mesa, Varo noto que los platos estaban casi intactos y se acerco al área de la maquina, los examino cuidadosamente esperando encontrar algún error en la ejecución de los cocineros, tomo un tenedor y probo los dos platos; hizo una mueca, se dirigió conmigo porque no había nadie más alrededor en esos momentos, me dijo: “oye, prueba esto, prueba este pescado” yo le obedecí porque no tenía más remedio, tome un tenedor y lo probé, fue un ataque con artillería pesada para mi, nunca había probado algo así en mi vida, era una salsa blanca, sedosa y sutilmente dulce que a pesar de que se había enfriado conservaba todas sus cualidades, el filete estaba bañado con ella y encima había unas uvas verdes peladas y confitadas (ahora sé que estaban confitadas, en ese momento no tenía ni puta idea de que unas uvas se pudieran “confitar”) lo que entraba por mi boca era una revelación, tome dos o tres bocados mas, agarre un bolillo que remoje en la salsa; era delicioso, Varo solo me miraba complacido, me atreví a preguntarle qué era eso temiendo que lo considerara un exceso de confianza, pero él hizo un gesto que denotaba un poco de decepción hacia el comensal que no había sabido apreciar el plato, y respondió: “es un robalo Verónica” en ese tiempo los platos tenían un nombre propio y no larguísimas descripciones como ahora, lamento un poco eso. Varo me ordeno probar el otro y sin pensarlo lo hice no sin antes recibir su instrucción de cambiar el tenedor, si lo anterior había sido una revelación casi mística, lo siguiente fue un asalto; una emboscada, que me provoco una sensación que me sigue hasta estos días, tal vez exagero pero hasta ese día mi concepción de la cocina era algo bastante reducido, no estaba dentro de mi lógica, ni consideraba que se pudieran hacer cosas así; era otro filete de robalo, pero este no tenía ninguna salsa sino un salteado de ajo, chile verde y champiñones, si el robalo Verónica poseía elegancia, sedosidad y clase, este estaba impregnado de carácter, nunca pude olvidarlo, con el tiempo me hice amigo de los cocineros y veía muy seguido los restos de ese platillo en los platos que me tocaba lavar; algunas veces hasta me atreví a apartarlos para comerlos más tarde sin que nadie me viera, no era bien visto que uno comiera “muertos” pero yo tenía 16 años, estaba hambriento y la cena que nos daban en el comedor de empleados era infame, casi siempre estaba fría aparte de que el receso para comer o cenar era muy limitado…trabaje como Stewart un año, el chef español que de seguro era descendiente de Francisco Franco se largo un día y dejo en el puesto a un entrañable cocinero que ascendió a chef ejecutivo, su nombre: Javier López Arroyo; hombre culto y de gran talento que se había formado en las cocinas de los hoteles, solo que tenía el defecto de que su alcoholismo mal disfrazado delataba en él un lado sombrío que salía en ocasiones de la peor manera, sobrio era gentil y noble, ebrio era un verdadero problema, él fue quien me ascendió a ayudante de cocina cuando yo pretendía renunciar luego de un problema con un supervisor de Stewards; se enteró y me dijo que intentara en la cocina, necesitaba un ayudante para la cocina caliente así que me quede, a los seis meses Varo me comunico que el chef pastelero se quedaría sin ayudante y me promovieron a mí, tuve suerte, estuve en el lugar correcto y en el tiempo adecuado, el chef pastelero era un señor de carácter hosco que imponía respeto, con él aprendí a hacer pan, pastas, galletas, pasteles, cremas y a ser un poco gruñón. Aun lamento haber perdido el recetario que iba haciendo a medida de que me iba enseñando, hoy en día reproduzco las recetas que conserve intactas en la memoria pero lamento no recordar otras y es que Raúl Cisneros era un chef pastelero excepcionalmente meticuloso y pulcro a la hora de trabajar, imposible no recordarlo, aunque debo confesar que su mutismo me exasperaba un poco, solo a veces porque cuando yo no tenía ganas de hablar lo agradecía, el espacio que ocupaba la pastelería era muy pequeño y lo que un silencio de esos hubiese resultado incomodo en otras circunstancias, en este caso era reconfortante, incluso revelador ya que yo podía ver con calma el movimiento de las manos del chef Raúl al decorar los pasteles, pensé que sus manos eran sensibles a las espátulas y betunes con los que trabajaba, a veces creía que tenia conversaciones en silencio con ellos, era como si se hablaran mutuamente a través del tacto; como si se sintieran, resultaba fascinante verlo trabajar, yo me limitaba a sacar del horno las charolas de galletas que iba haciendo y deseaba algún día poder hacer algo con el corazón como visiblemente se veía que lo hacia Raúl, todos estos pensamientos los he racionalizado con los años, en ese entonces eran cosas abstractas que sentía sin saber que era lo que significaban dentro de mis emociones, los cocineros me parecían una raza aparte, seres excepcionales con un noble oficio a pesar de sus visibles fracturas interiores y sus altos niveles de neurosis, eran artesanos anteriores a este tiempo, había que trabajar mucho si se quería llegar más allá, no existían tantas instituciones que vendieran la carrera de chef encapsulada en unos pocos años, no usaban crocs ni filipinas de colores con diseños, algunos de ellos eran personas con un profundo respeto por su trabajo yo los vi hacer cosas tan buenas pero lo que más recuerdo es su actitud, del club de industriales pase a los hoteles grandes donde me quede más de 10 años, luego fueron algunos restaurantes donde he estado por otro tiempo similar, cuando a mi me toco hacer menús casi siempre trate de incluir una versión de ese pescado con champiñones que ametrallo mis sentidos esa noche bajo la guía alcohólica de varo, una tarde cuando trabajaba en Michoacán llegó un grupo doctores y querían algo fuera del menú, el capitán de meseros me lo dijo; se me ocurrió aprovechar unos champiñones que recién nos había llevado el proveedor, vi el recipiente con el ajo picado y el flashback a aquella noche fue inevitable, ¿será acaso que puedo hacerlo? Así que en lugar de robalo use unas truchas, añadí camarones al salteado, termine con jugo de limón y cilantro picado , el resultado de esa tarde fue un grupo de doctores satisfecho y contento, uno de ellos agradecido y sin preguntarme nada decidió que yo tenía ganas de un tequila así que me mando uno a la cocina la cual está a la vista del comedor, de manera que cuando recibí el vaso y lo examine para ver que contenía, (ah porque también decidió que me gustaba tomarlo mezclado con squirt) el doctor podía mirarme desde su mesa, el alzo su copa, me vi obligado a hacer lo mismo y por supuesto me sentí ridículo al hacerlo, soy cocinero no fichera, pero en fin… Al paso de los días decidimos que era buena idea sugerirlo é incluirlo en el próximo cambio de carta bajo el nombre de trucha a la portuguesa solo por sugerir un nombre, años después estaba trabajando en Monterrey con el genial Chef Adrian Herrera en su restaurante y una noche me pidió que elaborara un menú para una cena que tendría con amigos, casi todos chefs reconocidos como él así que me sentí un poco intimidado, yo sabía que a ellos no podía salirles con alguna mamada, son personas que saben mucho, no recuerdo exactamente quienes estaban ahí, estaba muy nervioso pero creo que estaban Guillermo Gonzales Beristaín y Roberto Navarro entre ellos, el caso es que yo no quise sorprenderlos porque pensé que no es posible sorprender a gente que tiene ese nivel de experiencia y conocimiento viajes etc. Decidí incluir esa noche la trucha con el salteado de champiñones y camarones, recuerdo que cuando la serví Adrian me dijo algo muy acertado: “parece que estoy en Veracruz con este plato” entonces pensé que quizás el nombre de portuguesa que escogimos en Michoacán no era apropiado, un poco tarde, desde entonces mejor trato de hacer una breve descripción del plato para no meterme en broncas, nunca me preocupe en averiguar si en Portugal hacen algo así, por tanto haberle puesto ese nombre fue quizás una pendejada, en fin; nunca supe bien si a los chefs les gusto o no pero fueron amables, quizás notaron mi nerviosismo al estarles sirviendo, lo que recuerdo bien de esa cena es que el postre fue algo lamentable que merecía una mentada de madre, misma que no me dieron por supuesto; son gente educada.

Ahora he vuelto a trabajar en un hotel, este es minúsculo a diferencia de los Hilton o Fiesta Americana, incluí ese plato por pura nostalgia, no siempre me toca hacerlo a mi pero cuando lo hago es un gusto preparar ese salteado, amo el olor del ajo con la mantequilla, los camarones cambiando de color, los champiñones aportando su jugo, al cilantro perfumando y al limón matizando, todo en una eclosión que no solo resulta muy buena sino que me lleva directamente a donde ya no hay retorno, es una regresión directa a mis 17 remotos años, a veces al estarlo sirviendo en el plato caigo en cuenta de que nunca lo he hecho para mi, siempre ha sido para otro, pero algún día lo hare, cuando veo sus colores una vez que está listo recuerdo a Varo, a Javier López, al descendiente fascista Antonio curto, pero sobre todo a Varo con su mirada alcohólica sobre mi obligándome a probarlo no para preguntarme mi opinión porque estoy seguro que eso le valía madres, le interesaba ver la reacción en mi rostro para comprobar que no estaba equivocado y volver a su jarra de brandy sirviéndose en su conspirativa taza, ¿Dónde estará Varo ahora? Hace muchos años me dijeron que murió, ahora me he enterado que muchos de esas personas maravillosas han muerto, nunca pude decirles lo mucho que estoy agradecido con ellos, ojala algún día los tuviera sentados a todos en una mesa y pudiera cocinarles una trucha o un robalo con ese salteado, también podría hacerles un robalo verónica, pero mis intentos por igualar esa salsa han sido mediocres, nunca he podido igualar la de probé aquella noche cuyo sabor tengo en la memoria, busque recetas en libros, internet; algunas eran parecidas pero no era lo mismo así que deje de intentarlo hace años y decidí reservarme para mí el recuerdo del robalo Verónica, quien quiera que esta haya sido como para merecer que un plato así lleve su nombre.

Héctor Mora Pacheco.

lunes, 6 de junio de 2011

Nuctemeron


Nuctemeron

Desperté en la mañana, vi en mi entorno: ropa regada, basura en el piso; restos de comida en platos de días anteriores, entonces pienso que ya nadie habita aquí, que no existo y solo soy un fantasma, un espíritu…una broma. Las paredes sollozan exhalando azufre, puedo escuchar el gemir de mis libros y el llanto de mi guitarra lamentando mi ausencia.

Tú tampoco estas aquí y yo no estoy llorando

Héctor Daniel Mora Solano

domingo, 22 de mayo de 2011

Cosas de Dios






¿Existe la posibilidad de que sea en otro lugar, o tiene por fuerza que ser aquí?


Recibí un sobre en mi casa que contenía un aviso diciendo que próximamente me visitaría un enviado celestial con el fin de negociar algunas cosas. Lo tire a la basura; días después un tipo toco la puerta.



- Le han estado observando.
- ¿y?...
- Piensan que en cualquier momento se quitara la vida.
- ¿y?...
- Queremos evitar que suceda, venimos a negociar con usted.
- ¿y que son ustedes, una especie de ministerio, secretaria o…?
- Llámale como quiera, le he explicado nuestras funciones.
- ¿desde cuándo existen? No los veo muy exitosos que digamos, creo que están algunos siglos retrasados ¿no le parece?
- No estoy obligado a responder eso.
- Ah claro, cosas de dios, supongo… ¿y si le dijera que no estoy particularmente interesado en lo que me propone?



Hay algo que aun no entiendo: ¿Por qué la vida es tan corta? Ya ni siquiera me pregunto qué chingados es la vida, sino porque dura tan poco, supongamos que Dios existe, él está en su sala de juegos, o sala de diseño o laboratorio o taller o lo que sea que use para sus creaciones, está aburrido y por pura diversión o veleidad decide que debe existir un mundo con una criatura semejante a él, a la hora de hacerlo está tan preocupado por el diseño externo que no se da cuenta de que la criatura le sale defectuosa… y mucho menos que pasando cierto tiempo comenzara a hacer preguntas sobre su origen y el porqué evoluciono así de formas de vida más primitivas; parece una broma: hacer un espécimen con un cerebro capaz de entender eso, de crear un lenguaje matemático para de forma abstracta intentar explicarse el universo y darle solo un periodo tan corto de vida, claro en caso de que dios exista, el tipo que tengo frente a mi no es una prueba contundente de ello, no me culpen ¿si alguien se apareciera así en sus casas diciendo que lo están mandando del cielo a negociar unos años mas de vida con ustedes le creerían a la primera? Por lo menos permítanme dudarlo un poco…


- ¿Qué dice de eso?
- La respuesta está en las escrituras.
- No es confiable señor.
- Ahí está la verdad
- Lo dudo mucho, le daré un ejemplo simple, las escrituras le dan cierta edad a la tierra, no mayor a los 10.000 años, sin embargo la evidencia fósil nos dice que hay vida p desde hace millones de años ¿Qué és eso, Dios hizo el mundo con los fósiles incluidos para que los paleontólogos tuvieran trabajo que hacer? Si es así, me parece fantástico, debería pensar en cambiar el mismo de empleo, sería mejor que muchos políticos, imagínese su slogan de campaña: el Dios del empleo; de seguro ganaría…

- Dejemos las cuestiones mayéuticas de lado señor, pretenderé que no dijo eso y no me haga usted perder mi tiempo, le estoy ofreciendo mas años porque vemos que su intención de suicidarse no está respaldada del todo por un deseo genuino de aniquilarse sino mas bien sus razones son evasivas, usted quiere sustraerse porque su vida no le gusta y piensa que haciéndolo escapara, tenga 10 años más, en el paquete viene incluida la claridad mental suficiente para que no esté pensando en pendejadas, es usted un patético emo de 40 años, me extraña que no traiga pantalón entubado…

- ¿y qué es lo que tengo que hacer?

- Nada, solo firmar y no vivir esos años como los ha vivido hasta ahora.

- ¿Es revocable?

- ¡Ni madres!, perdón que le hable así pero usted ya me desespero, una vez que firma tiene que vivirlos, si comete usted el error de vivirlos igual que los anteriores su multa será un aumento gradual de años.

- ¡¿es posible?!

- No me haga que le de pruebas, sus tartamudeos escépticos son muy débiles contra lo que podría yo enseñarle… ¿firma o no?

Saco un papel y lo aventó sobre la mesa, dude un poco todavía…firme, carajo, sentí curiosidad… ¿o ustedes que hubieran hecho en mi lugar, rechazarían unos añitos más?

Héctor Mora Pacheco

miércoles, 27 de abril de 2011

Harmony dies



Lord, stay by me
Don't go down
I will never be free
If I'm not free now

Nick Cave and the bad seeds “and no more shall we part”

Vi a Raúl Dávila García por última vez el 17 de septiembre del año de la mierda, venia de pasar una temporada en un pueblo escondido de San Luis potosí donde había trabajado en un hotel, me conto de ese lugar, árido, de clima hostil y lleno de mineros pues es un pueblo minero, me enseño unas fotografías tomadas con su celular del pueblo y sus alrededores, imágenes de casas viejas semiderruidas y habitadas por todos los fantasmas del pasado imaginables solo en la imaginería depresiva de Raúl, de sobra esta decir que no se veía nada bien, nunca he sido bueno para detectar las emociones de la gente en sus rostros pero a Raúl lo conocía de muchos años y la fisura en su ánimo era más que evidente, lo hubiera notado incluso si hubiera estado viéndolo a través de un telescopio a km de distancia, ok esto es un exceso mamón pero solo quiero describir un poco como se veía: delgado y con menos pelo de la última vez que lo vi y en su rostro parecía que hacia un siglo algo no le provocaba una sonrisa, su sentido del humor había cambiado, cosa que lamente porque el siempre tenía algún comentario de humor negro con que definir alguna situación y precisamente eso había sido la medula espinal de nuestra amistad, por ese entonces yo estaba saliendo de un mal matrimonio y vivía solo en un pequeño departamento que siempre olía a caño, pero la renta era baja y me permitía sobrevivir y alimentar mi adicción a la música con el dinero sobrante, el llego al departamento cargando una mochila raída al hombro y vistiendo como siempre lo había visto vestir, convers, pantalón de mezclilla y camiseta negra, le ofrecí algo de tomar, mientras sacaba una cerveza de la heladera, el solo quiso agua. cuando yo le conocí trabajábamos ambos en el hotel Hilton de Guadalajara , éramos cocineros de línea, él en la caliente y yo en la fría, renuncio al hotel antes que yo porque necesitaba exiliarse de la ciudad debido al dolor que le causo haber terminado su errático matrimonio, necesitaba estar solo; meses después de su renuncia me llamo por teléfono al hotel donde yo todavía prestaba mis eficientes, bueno es un decir, servicios, se oía tranquilo y contento porque estaba trabajando en un lugar de Michoacán, en un restaurante donde había hecho el menú a su antojo y según él no tenia las restricciones que tenía en el hotel, me alegre por él y le prometí visitarlo alguna vez, cosa que nunca hice…esa noche llego y se sentó en el único sofá que tenía en el departamento, quito el montón de ropa que siempre lo ocupaba y lo puso en el piso sin decir una palabra, siempre había sido callado pero creo que esta vez su silencio había aumentado, después con las cosas que me conto entendí que pasar tanto tiempo solo lo induce a uno al silencio sepulcral, silencio que para algunas personas puede resultar ofensivo, creo que eso tiene que ver con cuestiones de ego, pero son cosas que no entiendo bien y no hablare de eso ahora, mientras tomaba su agua se fijo en mis discos que tenia apilados en un estante que se desbordaba, comento haciendo una ligera sonrisa, que le alegraba ver tantos discos, pidió permiso para verlos, le dije que no necesitaba que los viera a su antojo, yo me senté en el suelo a dar cuenta de mi cerveza,
- Veo que no tienes nada de Nick cave y sin embargo tienes toda la colección de u2
- Así es dije riendo, entonces el rio también y dijo que “Dios te perdone por eso”
- ¿Ah ya crees en dios?, le pregunte, él dijo que no pero de todos modos rezaría porque se me perdonara esa omisión, abrió su mochila y saco un ipod que conecto a las bocinas de mi aparato reproductor, puso un álbum de Nick cave, si mal no recuerdo se llama no more shall we part.
Hace mucho que no hablamos, vamos a hablar me dijo, sus palabras parecían influidas por algunos de los autores de los libros que frecuentaba, menciono después algunas frases que he leído ahora, años después en los libros que rescate de su departamento, algunos de ellos profusamente subrayados y con notas en sus bordes pertenecientes a la lastimosa caligrafía de Raúl ; me narro entonces con detalle, hasta altas horas de la madrugada como había sido su vida en esos años, una relación tormentosa con una mujer lo había mandado al foso emocional en el que se encontraba en esos momentos y que trataba inútilmente de minimizar, ella se había ido, el no sabía dónde encontrarla; al parecer sufría de una rara enfermedad que Raúl era incapaz de comprender y mucho menos de ralentizar, era difícil de sobrellevar, eso ocasiono una grieta entre ellos que no fue posible fusionar, ambos se amaban y el amor que sentían era tan intenso como el sufrimiento que la enfermedad provocaba no solo en ella sino en ambos. Yo recuerdo a Raúl frecuentemente deprimido, su carácter siempre me pareció extraño, había momentos que era totalmente callado, hasta la exasperación de sus posibles interlocutores, así que el dolor no era una cosa nueva para él, le oí hablar:
Pase muchos años solo trabajando en lugares apartados de las ciudades grandes, tratando de lamerme las heridas luego del divorcio de Eulalia, ¿recuerdas a Eulalia? Tuve dos hijos con ella y el saberlos lejos de mi era algo con lo que no podía lidiar muy bien, creo que por eso me escondía en lugares así, hubo otras mujeres con los resultados que te imaginaras, no me enorgullece para nada el hecho de que fueron varias, hubiese querido tan solo una y quedarme con ella, tener una casa, un pequeño jardín para poner dos mecedoras y sentarme junto a ella a ver correr las tardes…también me hubiera gustado tener un perro y más niños. Por alguna razón no he podido lograr eso, por favor te pido que no me salgas con mamadas metafísicas y de supuestas teorías “cuánticas” de que uno escoge todo lo que le pasa, de alguna manera es cierto, uno es el responsable, a veces se pone uno mismo las trabas pero yo en verdad quería otra cosa, aunque no lo creas odio estar solo, a veces te autoinflinges el dolor para poder echárselo a otros, no es mi caso, he reconocido que tengo un serio problema, y se perfectamente lo que quería cuando la conocí a ella, puse mis entrañas pensando que había encontrado finalmente lo que estaba buscando y aun creo que así era, no habrá nadie después de ella ¿te extraña que te diga esto? Hay cosas, personas que son definitivas en tu vida y ella lo es, no me veo con nadie más, simplemente no puedo visualizarlo y no quiero además, me dan miedo las posibilidades en el futuro; cuando nos separamos sentí lo que era la verdadera soledad…¿te da flojera que te cuente esto?

- Sobrevivo a un divorcio ¿recuerdas? No vale la pena hablar de eso, te sigo oyendo
- No creo que valga la pena oírme, no consuela decir estas cosas
- ¿Ni como desahogo?
- Me avergüenza ser un loser
- Eras buen cocinero, lo recuerdo bien, cuando estábamos en el hotel Hilton, recuerdo que ese pinche hotel se llenaba a cada rato de la noche a la mañana y nos ponían unas putizas en la cocina, la gente llegaba y se sentaba y así como se sentaba querían comer, la cocina se volvía un desmadre, todo mundo gritando…nunca te vi gritar a ti, siempre estabas ahí como si los gritos del chef no te afectaran en lo mas mínimo
- Fingía
- ¿Cómo?
- Si, fingía que no me afectaba, pero si lo hacía, estaba aterrorizado, muerto de miedo, aun ahora veo un comandero lleno de pedidos y me da pánico
- ¡no!
- Si, ¿sabes? A veces cuando estoy sacando servicios en la cocina y los pedidos se acumulan pienso que tengo a uno de esos cabrones chefs alemanes o franceses que tanto les gustaba contratar en los hoteles frente a mí, vigilándome como era en aquellos días, entonces siento esa mirada imaginaria sobre mi y hago las cosas más rápido; me funciona, hay cosas que odio hacer, como los hot cakes por ejemplo, no me salen bien, cuando tengo unos en la plancha y estoy teniendo problemas con ellos, ya sabes cuando se pegan o se queman o cosas así entonces pienso en el cabrón de Denis Ferrari, el francés que se negaba a darnos el saludo y que hablaba a gritos como si fuera Hitler ¿te acuerdas?
- Jajaja entonces es tu método para no ponerte “camote”
- ¿de qué te ríes? Lo digo en serio, funciona, prueba un día, piensa en el cabron chef que mas mal te trato y supéralo en la imaginación
- Pensaré en Gerald Morrison
- Él me trató bien, por eso no lo considero como ojo vigilante de mis paranoias
- Morrison te trato bien; ¡ vaya!
- A ti no porque nomas andabas haciéndote guey todo el día con Juan Delgadillo; por cierto salúdamelo, hace mucho tiempo que no se dé él ni lo veo, supe que se caso con tu hermana
- Así es, todavía somos muy amigos, creo que se lleva mejor conmigo que con mi hermana
- Lo que me faltaba, ahora le quitas el esposo a tu hermana.
Estuvimos así un rato, Raúl se dio el lujo de hacer bromas, a momentos hasta lo sentí contento mientras recordábamos cosas que habían pasado cuando trabajábamos turnos interminables primero en Fiesta Americana y luego en el Hilton, sin embargo luego de un rato lo vi ensombrecerse de nuevo, me pidió que le hablara de mi trabajo, que le contara cosas que habían pasado luego de que renuncio al Hilton; le conté que la ruleta del azar me había situado como chef de turno, cosa que no agrado a mis enemigos, los tenía en ese tiempo y algunos de ellos pensaron que el puesto seria suyo, juraron vengarse del perverso chef Arriaga y sus huestes de pendejos; al decir pendejos se referían a quienes éramos fieles al régimen autocrático del chef Arriaga, quien haya trabajado en una cocina de hotel de aquellos años comprenderá este absurdo énfasis en las hipérboles, como todo buen déspota Arriaga tenía enemigos al interior de sus dominios, a mí tampoco me agradaba del todo pero me convenía fingir que sí. Raúl solo lo conoció lo suficiente como para darse cuenta que no quería tener nada que ver con él y renuncio, yo por mi parte trate y trato ahora de no complicarme la existencia, hay veces que digo si cuando quiero decir que no, mucha gente, ex esposa incluida me ha tachado de conformista, tal vez tengan razón, aunque es mentira que los conformistas sean más felices y el reguero de relaciones rotas que he dejado a mi paso lo demuestra, a lo mucho y solo quizás tenemos una forma distinta de enfrentar el dolor, no en una forma práctica sino mas bien evasiva, Raúl por su parte no podía evadirse del dolor, lo llevaba a cuestas y le saltaba a frente todos los días, no entendí, ni entiendo ahora porque no podía lograrlo; la verdad es que me preocupe por el esa noche.
- ¿si sabes cómo, entiendes lo que te digo? Es como si el cerco se cerrara a mi alrededor y no pudiera ver mas allá, tomo pastillas para dormir, me cuesta pararme a trabajar, el otro día estaba rallando queso mozzarella, veía las fibras salir por los orificios, así sentí que tenía mis entrañas, con un rallador integrado haciéndolas sangrar, no es agradable y no encuentro la forma de hacerlo parar. Sé que la mente, el espíritu humano, el alma o lo que sea es algo muy grande, que la vida es algo grande, pero simplemente no puedo verlo.
- ¿has intentado con dios?
- ¿Ahora me vas a llevar a “pare de sufrir”? no gracias,
- Pensé que quizás podías hacerte cristiano y cantar alabanzas
- Solo si tú te haces musulmán guey
- Hagámonos budistas los dos
- Y dejar de comer carne? Ni madres, es una de las pocas cosas que me gustan…también me gusta la pasta, los macarrones con salsa de tomate, si tienes algo de eso por ahí en tu precaria cocina te lo agradecería que me invitaras…
Raúl salió esa noche de mi departamento en busca de un taxi, dijo que iba a un cuarto que había rentado cerca del centro, Juan Delgadillo me llamo a los pocos días para decirme que lo había visto extraño
- ¿Por qué te extraña? ya sabes que nunca fue precisamente un happy boy
- Pues si pero…
- ¿Paso por ti para ir al estadio?...
Seguí con mi vida, una semana y media después iba manejando rumbo a mi departamento cuando decidí bajarme en una tienda y comprar algunas cosas para hacer macarrones, pensé en invitar a Raúl, llamarlo y decirle que haríamos macarrones, tome una botella de tinto que vi al pasar por los pasillos del supermercado, la primera que vi, esa tarde llegue a mi departamento, Jonás mi perro estaba ahí esperando moviendo la cola, hablando con los ojos en un idioma que desconocía, hable con él, parecía atento a mis palabras respondía sacando fugazmente su lengua…
Eran las tres de la mañana cuando sentí la vibración de mi celular, era Juan anunciándolo, fingí que estaba soñando, que dormía profundamente para disimular mi falta de asombro ante lo que me estaba diciendo
- ¿me estás oyendo cabron?
- Si, te oí, aun no despierto bien
- Pues vete despertando Raúl esta muerto
Deje el celular de lado y volví a dormir, había en mi una mezcla de sentimientos, todos revueltos como en una martinera…
No fui al funeral, la sola idea de ver las tumbas y la gente llorando alrededor de un féretro me produce escalofríos, no soy capaz de lidiar con el dolor, tampoco con el ajeno, me limite a acudir al llamado de la madre de Raúl para recoger una caja me había dejado; la noche que tuve la caja leí los cuadernos de Raúl, vi algunos de sus libros oí un par de discos. Sentí hambre y prepare los macarrones, abrí la botella de tinto, me senté cerca de la ventana, era una buena noche, hacia aire fresco y entraba por la ventana. Iba a la mitad de la botella cuando se acerco Jonás moviendo la cola, le serví un plato a él también,
- ¿Qué es la vida Jonás?
Movió la cola como respuesta, estuvo ahí, a mis pies mientras yo terminaba la botella de vino y escuchaba un disco de Pulp, despedíamos a Raúl con macarrones y vino tinto, no pude evitar unas lágrimas, Jonás movió su cola y saco fugazmente su lengua…Jonás lo comprendía

Héctor Mora Pacheco.

miércoles, 20 de abril de 2011

Campanas al amanecer


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· La caída de la tarde aun se ve lejana a las tres de la tarde, no sé exactamente qué es lo que quiero decir con esto; bueno mejor dicho sí lo sé, quiero decir que falta mucho para salir del trabajo, quise comenzar a contarles esto de esa manera para parecer interesante ¿lo logre? Traigo un par de botas como las de Bob el constructor, la camiseta mojada y en mis manos una gruesa manguera que escupe un chorro de agua que dirijo a la superficie de un camión, hago esto en las vacaciones; lavo camiones en un taller de la Mercedes benz, es esa mi forma de vacacionar y de tener algo de dinero mientras no hay clases, no es tan malo si lo veo de esa manera, así tengo con que invitar a Alicia al cine una tarde estas. En todos lados el dinero escasea y en mi casa no es la excepción, al principio no me gustaba venir, mucha gente, no me gusta mucho la gente. ¿Dije mi nombre? Me llamo Daniel, tengo 16 años y mis padres se divorciaron cuando yo era pequeño y asmático, ahora ya no soy ni tan pequeño ni tan asmático, mi asma está controlada, eso creo, trato de ignorarlo porque tengo otras cosas en que pensar, aunque a veces lo que quiero es precisamente lo contrario: no pensar, pensar duele, cuando era mas pequeño solía sentarme en las escaleras de mi casa por las tardes a pensar cosas que casi nunca eran agradables, voy a hacer una pausa para decir que me gusta mucho ver como desaparece el jabón de los vidrios del camión. ¡Qué calor!, precisamente por eso le he agarrado gusto a venir aquí, me gusta el agua y cuando hace calor me gusta como me rocía cuando rebota de los cristales, me refresca, hace que me sienta bien, agua agua, somos de agua, es nuestro origen. Las otras cosas que conciernen al trabajo no valen la pena; pero esto esta bien, claro que no voy a decir que lo odio, creo que soy muy chico para odiar, aunque he sabido que hay gente que odia incluso siendo bebé ¿exagero? Cierto es que no me gusta mucho la gente, el otro día oí una palabra que se refería a eso, la busque en el diccionario y mas o menos eso quería decir, no me pidan que lo describa tal cual lo leí porque no me acuerdo pero la palabra era misantropía, aunque para aplicarla a mi caso también resulta exagerado, soy solitario desde niño, lo se y a veces eso no me gusta, mi hermana Pamela también lo es en cierto modo, ella es la persona en la que mas confió en este mundo, ojala que pudiera hablar con los demás como lo hago con ella, no tendría problemas en tratar con nadie, bueno aquí trato de ignorar un poco todo eso, concentrarme en los camiones escurriendo agua al ser lavados por mi poderosa manguera, ah también me gusta la hora del almuerzo, esta mañana pensé mientras abría la lonchera que pronto se acabara esto y llegaran de nuevo las clases…un día mi papá me contó una cosa que creo que es graciosa, bueno por lo menos lo es para él y trata de que lo sea para todos, porque cada que tiene oportunidad lo vuelve a contar a quien tiene la suficiente paciencia para escucharlo, espero que no se lo cuente a Alicia seria penoso, Alicia es mi novia tiene 16 años y es preciosa; digan mucho gusto por favor; bueno resulta que le estaban cortando el pelo a alguien en una estética que esta frente a mi casa y que atiende Cheli cuya mama Chela es amiga de mi abuelita desde hace años, tantos como su peso en kilos que son muchos ¿110 o 120? No se, cheli también es gordita, pero su mama creo que esta al doble de tamaño, he oído decir que su problema de gordura es debido a algo llamado tiroides, bueno a mi edad esas cosas no son interesantes se supone, solo que a veces oigo cuando mi mama platica esas cosas, bueno eso no importa ahora, resulta que esa tarde Cheli tomo su atomizador para rociarle el pelo al muchacho que estaba sentado en al silla de la estética misma que a veces se me figura como un altar de sacrificios, no me gusta cortarme el pelo y sufro cada vez que eso sucede, yo era muy pequeño entonces, estaba cerca de la silla y el agua roció mi rostro refrescándome yo dije ahh al sentir el agua (me lo contaron, recuérdenlo, es la versión de mi papá misma que reproduzco literalmente) me preguntaron que pasaba y yo dije que había pasado un pajarito haciendo pipi y me había mojado; eso provoco la risa de todos los que ahí se encontraban, supongo que cuando tienes tres años y dices esas cosas resulta gracioso, el agua abundante que es como mi herramienta de trabajo me lo ha traído de regreso a mi cabeza, prefiero pensar en esas cosas a estar mirando el reloj esperando impaciente la hora de la salida, ¿Qué estará haciendo pamela? Ella tiene dos perros que destrozan cosas, manolo y Rodolfo, es muy probable que en estos momentos estén los tres en la cama viendo TV , ella duerme con ellos y a veces les da café, los ha vuelto adictos a la cafeína.

A veces creo que los pensamientos dentro de la cabeza de un ser humano son como un carrusel que da vueltas y vueltas, un pensamiento te lleva inevitablemente a otro, lo curioso es que a veces son muy distintos pero se conectan con cualquier hilito…una tarde estaba sentado en las escaleras de mi casa mirando a la gente pasar, todo parecía tan normal afuera y yo sentía que mi familia no era normal, me sentía como si el mundo se hubiera divorciado de mi, mi papa no estaba conmigo y mi mama se había casado de nuevo, en ese tiempo yo no podía ligar los hechos, ahora tampoco, lo único que sé es que ese mundo que se ve tan normal es un lugar imperfecto y por lo tanto nosotros lo somos también, no se porque mis padres se divorciaron, estoy seguro que cada uno dirá sus razones por separado y ambos las encontraran validas, el mundo esta lleno de cosas así, no puedo unir las partes, no se que saldría de la suma de todas ellas, ahora estoy seguro de querer a Alicia pero existe la posibilidad de que el amor no sea amor a esta edad, tal vez solo sea una ilusión (esto ultimo no es mío je je, lo leí en un libro de poemas que Pamela tenia en el baño), hace tiempo a mi mama le dio por llevarnos a un grupo de oración cristiana a la que gracias al santísimo Cristo resucitado no hemos vuelto, ahí nos decían muchas cosas de estas, ya no las recuerdo todas pero casi siempre era lo mismo, un día mi papá dijo que las religiones se basaban en el miedo, bueno pues en ese tiempo el amor me dio miedo, ahora que esta Alicia en mi vida eso se ha ido, Alicia: constante de luz en el universo paralelo, regidora de la mecánica cuantica, molécula primigenia ( si sigo así al rato la veré caminando sobre el agua me cai que si)…la hora de salida esta cerca, como el amanecer cuando escucho las campanas de la iglesia que esta a una cuadra de mi casa y que suenan con una cancioncita todos los días a las seis de la mañana, cuando las oigo se que el amanecer y por consecuencia la hora de levantarse se acerca…

Don Remigio, ah chingado, siempre se me olvida su nombre, no estoy seguro de que se llame así, pero así le pondremos por esta ocasión especial en que les estoy contando todo esto simplemente porque les agradezco que me estén escuchando, me hacen sentir importante caray, espero no abusar de su paciencia; no creo que don Remigio se entere de que este día se llama don Remigio y si se entera porque alguno de ustedes se lo dice no creo que le importe mucho de todos modos, tal vez hasta le guste el nombre y nos regale una sonrisa, sonría don Remigio; bueno él es un buen señor y siempre se ofrece a llevarme, hoy no, pero eso esta bien, tengo ganas de caminar, me bajare en el parque que esta cerca de la casa, estaré un rato ahí sentado en una banca tomando una nieve de limón con chilito y veré a los pajaritos, pamela y yo veníamos a este parque con mi abuelita Rosa, ella nos cuidaba cuando mis papas todavía estaban juntos y ambos trabajaban, Pamela se enojaba mucho cuando yo no le hacia caso y corría hasta donde estaba sentada mi abuelita diciéndole que ella y yo estábamos teniendo “piobemas” o sea problemas, mi papá llegaba al atardecer de su trabajo, mi mamá hasta entrada la noche, mi abuelita le contaba las cosas que hacíamos y el se reía, de hecho todavía se ríe cuando las recuerda, por eso digo que los pensamientos están como en carrusel, creo que se olvida un poco de que hemos crecido y quiere hacernos los mismos cariños de cuando éramos pequeños, de hecho a veces todavía me llama bebé, ¡háganme el favor, por los santísimos huaraches de San Pedro! y lo peor de todo es que a veces lo hace delante de otras gentes, en fin, es una de sus formas de demostrar su amor tartamudo y culpable por nosotros…paso una parte de la tarde de este modo, que bien se esta con esta nieve de limón con chilito, el horario de verano hace que todo parezca mas largo, la nieve se derrite rápido, sigo pensando cosas, hay sol hasta después de las ocho de la noche, a veces el sol me molesta, hace poco mi papa me presto un libro llamado “generación x” de un tipo llamado Coupland, hay capitulo que se llama “tu enemigo es el sol” nada tiene que ver con los emos o los darkies que me dan un poco de flojera, el sol no es malo del todo, he oído de gentes que se deprimen cuando hay días nublados, a mi me da lo mismo creo que siempre estoy un poco deprimido haya o no haya sol, quisiera ser planta, me han dicho que el sol es MUY necesario para la fotosíntesis, son cosas que recuerdo de la escuela, también recuerdo a Alicia buscando al señor de las nieves cuando salimos a mediodía y a mi buscándola a ella…

El atardecer ha pasado ya casi es hora de irme a la cama, creo que veré un rato la televisión, tal como lo había pensado; cuando llegue Pamela tenia a Rodolfo y a Manolo en su cama, no les dio café, pero si galletas, les gustan las galletas creo que piensan que son croquetas dulces, son perros raros, café y galletas en su dieta, ya solo falta que le pidan a alguna perrita salir a un starbucks para tratar las condiciones del cruzamiento mal chiste, lo sé, pero Alicia rió cuando se lo conté, ya quiten esa cara, sabia que no tendría el mismo efecto en ustedes, hablemos de otra cosa antes de dormir, siempre hay una sucesión de pensamientos, pienso de nuevo en el carrusel, me imagino que a todas las personas les pasa cuando se acuestan que inevitablemente vienen una serie de pensamientos encadenados, algunos son absurdos, otros no tanto pero casi siempre son recurrentes, a veces me pongo triste porque recuerdo cosas que sucedieron cuando era niño, a veces también siento una soledad profunda, eso es recurrente incluso teniendo intenciones de estar despierto, siempre existe eso, este en cualquier parte hay algo que inevitablemente me hace sentir solo, en la escuela, en el trabajo en la calle, a veces hay gente que habla mucho y me hace sentir ganas de permanecer en silencio creo que mi hermana también se siente sola, a veces me lo ha dicho, he compartido mi vida con ella, dicen que hay una característica de los hijos de los padres divorciados: que solo se sienten seguros entre los hermanos, así me pasa con pamela hay algo en ella que me hace sentir seguro…también pienso en Alicia todas las noches y todas las tardes y por las mañanas al levantarme y al mediodía y a veces también la sueño, esta tarde me ha dicho que se siente muy bien a mi lado, hizo algo bonito: escribió en la suela de mi tenis que me amaba, si antes no lavaba mis tenis ahora menos lo haré. Matizando la situación, no se que es la vida, supongo que es todo esto que nos va pasando día con día, uno a veces tiene otras intenciones pero la vida generalmente impone sus reglas, todos vivimos bajo reglas, levantarse, acostarse y en el espacio de tiempo que hay entre esas dos cosas uno tiene que arreglárselas para estar lo mejor que se pueda, el momento de la llegada del sueño cuando los días son largos me gusta, lentamente mis parpados se hacen pesados y quieren permanecer cerrados, voy a dormir, ustedes también deberían hacer lo mismo, hagan lo que tengan que hacer en el espacio de tiempo que llamamos vigilia y sueñen cuando están dormidos, yo soñare, dentro de algunas horas escuchare como todas las madrugadas las campanas, entonces el amanecerá y será otro día,

Buenas noches.

Héctor Mora Pacheco

viernes, 8 de abril de 2011

Sin tí

SIN TI



And if you don´t know this
Then what do you know?
Every second of my life I only live for you

"life is a pigsty" Morrisssey



En la calle brillaba el sol de Abril delineando armoniosamente la geometría de todo lo que Arcelia veía desde la ventana de su oficina. El camellón arbolado de la avenida se le figuró como la espina dorsal de la primavera que recién comenzaba aquel año en que las cosas parecían descomponerse desde su más compleja composición. Saco su mano por la ventana, jugó con el aire cálido que contrastaba con el clima artificial de la oficina. Esto no logró reconfortortarla; pensó en sentarse de nuevo en su escritorio y abrir el cartapacio dónde encontraría asuntos pendientes, pero la idea se le desvaneció al contemplar a una joven pareja que cruzaba la calle abrazados y sonrientes; frescos y hermosos como la primavera incipiente que regia las cosas. La nostalgia se apoderó de ella, tuvo en cuenta que hacía mucho tiempo que no caminaba al lado de nadie por las calles presumiéndole al mundo su amor como aquellos muchachos lo hacían. Sus 38 años se le vinieron encima cuando entre la gente que desfilaba por la avenida vio a una pequeña de algunos diez años vestida y peinada de forma similar a como la habían vestido y peinado a ella cuando niña, no supo entonces si añoraba más la juventud ó la niñez o ambas. Se alejó de la ventana dirigiéndose a su escritorio, se dejó caer en el sillón de alto respaldo y examinó su oficina, había estado en ella seis años, casi los mismos que habían durado su matrimonio con Lucio, a quien había conocido poco antes de graduarse como contadora Pública llena de vida y de esperanzas que poco a poco se volverían difusas.

- q- quisiera saber en qué momento deje de tomarle gusto a la vida.

Buscó la jarra de agua que tenía cerca del escritorio, hacía tiempo que tomaba medicamentos que le resecaban la boca, dió un sorbo grande que le supo a metal. Le perturbaba la sensación de falsa tranquilidad que las pastillas provocaban, se dio cuenta de lo grande que era su miedo cuando el efecto del fármaco pasaba. Abrió el cartapacio con desgano el contacto de sus manos con los papeles le trajeron a la mente el momento en que había firmado su divorcio un día antes, casi obligada por Lucio. Su último aliento de esperanza se desvanecía mientras trazaba su firma en el macabro papel lleno de sellos y firmas que la separaba del que había sido su único amor. Deseó morirse ahí mismo; deseó con toda el alma que la pluma fuera una navaja para cortarse ahí mismo y darse el gusto de firmar con su sangre el papel del divorcio que Lucio le exigía, aventárselo en la cara y decirle cuanto se arrepentía de haberlo amado, se imagino a Lucio con el papel ensangrentado en sus manos obteniendo una victoria sangrienta; recordó el brillo triunfal en sus ojos, lo vio disminuido con el documento, sus manos que tanto la habían acariciado ahora se llevaban su tan regateada libertad, lo vio dar la vuelta para salir presuroso de la negra oficina del siniestro abogado, lo vio en el pasillo leyendo y releyendo el papel libertador, lo vio regresarse sobre sus pasos y estirarle las llaves de su automóvil mientras le decía:

- Es tuyo, no iba en el convenio, pero te lo doy, es tuyo. –dijo-

Arcelia sintió aumentar su rabia, su frustración, su impotencia y solo se oyó decir como si no fuera ella:

- Dáselo a tu chingada madre

Y remató.

- Pendejo.

Dio pasos rápidos por el pasillo y se trajo con ella la mirada estúpida de Lucio, la misma que tenía cuando le dijo: "esto no esta funcionando, no es lo que yo creía que sería", luego que “el amor se ha domesticado” y así sucesivamente, en aumento, sin una razón aparente Lucio exageraba cualquier rencilla hasta hacerla crecer y convertirla en crisis, poco a poco el cerco emocional fue cerrándose ante Arcelia; en medio de las crisis podía darse cuenta de que estaba metida en algo tan común que le parecía imposible que le estuviera sucediendo, nada extraordinario y lo comprobó de la peor manera cuando descubrió a Lucio besando a alguien en la oscuridad cómplice de la noche, ante la evidencia Lucio no tuvo más que admitirlo y tener así el pretexto veleidoso para librarse de ella y así... ya no valía la pena resarcirse en el dolor, total, todo se lo había llevado la chingada, se dolió al pensar que fue por algo absurdo, incluso ridículo.

-“El amor de mi vida” – Pendejo- dijo.

La vida, ciertamente, no se le acababa allí, por lo menos eso fué lo que penso cuando manejaba su coche luego de la firma en un impulso de esteril de positivismo, luego mientras esperaba la luz verde en el semaforo de un crucero pensó en que no tenía muchas asideras al mundo, no supo en qué momento la semilla de esa idea se incubo en su mente haciéndola luchar consigo misma atrayéndola y repeliéndola, acariciaba su funeral en su imaginación y después se asustaba con su propia imagen muerta, sus ojos se encontraron otra vez con el cartapacio, sonrió, con ironía lo abrió otra vez, no tenía ningún deseo de hacer sus pendientes en ese último día de trabajo, había renunciado, deseaba de ese modo cerrar las puertas de su vida a todo y empezar de nuevo ...quizá ¿por qué no?, su ironía se debía sobre todo al cartapacio, de seguro también ahí lo dejaría junto con todo, recordó como por esa carpeta pasaron papeles que fueron importantes en su vida, su misma acta de matrimonio, avisos, asensos, ahora su acta de divorcio, todo eso había pasado primero por su cartapacio antes que por su vida pensó que solo faltaba algo…

Lucio estaba listo para salir esa mañana impecablemente vestido cuando recibió un paquete, lo abrió y dentro estaba envuelto en papel celofán una carpeta de piel negra, sin pensarlo examinó el contenido, había un papel, una copia del certificado de defunción de Arcelia, quien había dejado instrucciones en una nota póstuma a una amiga que hiciera la entrega. Lucio no podía creerlo, la culpa cayó pesadamente sobre él, y dijo en voz alta: ¡por dios, por dios Arcelia, no era para tanto!...si lo hubiera sabido, luego de un rato, su desconcierto lo llevo a mirar unas palabras escritas al reverso de la copia:

“porque la vida no vale la pena sin ti…pendejo”

Héctor Mora Pacheco.